Nunca había visto los ojos de tu abuela de forma tan profunda, estamos en el hospital de la ceguera,veo las venas de sus ojos que se asoman en la pantalla detrás de un aparato, a veces me sorprendo en la curiosidad, entendiendo la cantidad de información que me falta por conocer, de la que ignoro y de la que nunca sabré, como al ver una flor y desear saber su nombre. No existe una catarata tan bella como la que esconden los ojos de mi madre, nunca me ha incomodado la ceguera de dios, peroa ella, la veo ahí con la frente y la barbilla postrados en una máquina, con el rictus de dolor, ese que cuando le llega siempre trata de ocultar... una catarata tan serena, tan tranquila inmutable, nunca un dolor ajeno me había vulnerado tanto y ella trata de ocultarlo. De niño siempre quise ver las siete maravillas del mundo, hoy ya no es un sueño, ni una necesidad, los sueños mutan, y hoy mi deseo es no ahogarnos en ésta catarata más bella que la del Niágara, sus ojos hijo, mis ojos, tus ojos, nuestros ojos... somos pequeñas celulas que comparten más que solo materia y ADN. Escucho cómo los médicos hablan sobre lo viable y otros de lo riesgoso que es,operar a tu abuelita. la magnitud de lo que desconocemos hijo, me siento impotente, tengo miedo. Te miento ésto pasó hace unos días, estoy escribiendo desde mi celular en el ensayo técnico, previo a la función, la tempestad, en la que tomaré fotos, una intepretación de la obra de shakespeare, "el poder corrompe, pero la falta de poder también corrompe". quizá te mienta más, porque cuando termine ésta carta estaré frente a mi computadora esperando terminar y enseñarte ésta carta, por ahora, la función va a comenzar.
tengo presente una anécdota los últimos días, sé que recuerdas, estábamos en tu cuarto, tenías quizá cinco años, pasé por costumbre a verte después del trabajo, seguro un día de esos de los más monótonos del fotoperiodismo, iríamos al parque estabas en pleno berrinche, debo decirte que yo no tenía las herramientas necesarias para gestionar los cambios furtivos de tus estados de ánimo, no pretendo justificarme, traté de calmarte y te abracé, me pateaste, subí a la azotea a fumar, hablé con abuelita, me calmó, bajé y al verte percibí la tristeza y la culpa en los ojos, no está de sobra decir que no fue tu culpa, siempre he podido escuchar tus ojos, mi oficio es observar. te dije que ya no iríamos al parque, que yo era más fuerte que tú y que si yo usará esa fuerza te hubiera lastimado mucho, entendiste, al día siguiente rumbo al parque un señor le dio a su hijo una cachetada fuerte que lo mandó al suelo... Lecturas te digo, te vi, estupefacto, me viste inmediatamente después, no dijimos nada, fuimos a los tecajetes o a los lagos, ya no recuerdo. La vida es compleja, aprender a manejarse no es cosa sencilla, he hecho lo que he podido con las herramientas que he tenido, igual que todos, supongo... llega un momento de la vida en que para sanar debes apelar a la propia comprensión de aquellos que te han hecho daño, buscar trabajar el dolor que por causa ajena se vuelve propio. el sentimiento de injusticia, que lo provocan personas que nos dañan, aquél niño golpeado en la calle, fue nuestro ejemplo, pero él tendrá su herida por sanar de un padre que no supo manejar su ira, qué será de él? no es fácil romper los círculos del odio, y tampoco actuar ante la injusticia, ni dejar de cargar enojos por cosas que son culpa de otros, pero al final solo nos hacen daño. yo no soy de poner la otra mejilla, ni tampoco de irme ojo por ojo, hay cosas que nos dejan un ejemplo y una enseñanza, quizá de lo que no queremos hacer cuando llegamos a nuestro punto de quiebre, y también saber qué hacer cuando la injusticia nos toca, nos transgrede, no es paradójico, cada momento tiene sus propias reglas.
hace poco fuimos al anexo,y todo es acerca de la intepretación, sé que quedaste, estupefacto, nunca habías vislumbrado lo que tuve que vivir ahí, no lo hice cómo una lección de moral, de causa y efecto, quise que vieras un poco lo que viví, para poder apelar a tu comprensión, el dolor segrega, pero también hermana y en ese lugar inhospito, encerrado, recibiendo insultos, rapado y nulificado, reaprendí a vivir, en el momento más oscuro de mi vida, dije, ya no puedo. toqué fondo, aunque eso es relativo porque siempre se puede ir más abajo, pero ahí me dije, ya no puedo. mi padrino, Toño me enseñó mucho, me enseñó que la sensibilidad y la fuerza van de la mano, no hay cosa más valiente que ello. recuerdo que llegué un día antes de mi primer aniversario y le dije con un tono soberbio, -qué no me vasa felicitar? y me dijo, felicitarte porqué? es lo que debiste de haber hecho desde un principio.
Naciste tu, llevaba, tres años limpio? no sé tienes la fortuna de no conocer esa versión de mi, en ese periodo muy pocas personas tenían fé en que yo dejara de consumir. inquebrantable, tu abuelita, nunca me dejó solo, aunque yo lo hubiese querido, jorge drexler dice "cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da, Y luego recibe lo que da, Nada es más simple, No hay otra norma, Nada se pierde, Todo se transforma" todo es acerca de interpretación, todo se transforma, podría ser punitivo con las personas que me han hecho daño o con las que creo que lo han hecho, podría decirte que en un principio odié a tu abuela por haberme anexado, pero hoy, estoy muy agradecido por ello. hace poco ella colapsó y la entiendo, está habituada a ser independiente, se enojó consigo supongo y no pudo canalizar de otra forma su sentir, nadie nos enseña a gestionar emociones y menos en el punto de quiebre, pero entendí que no era conmigo, solo supe decir con un poco de calma, que lo hago no por obligación, que la cuido no por deber, la cuido por agradecimiento, para mi, el "gracias" fuera de un convencionalismo de cortesía, no es nada si no es una acción, le tengo gratitud a la vida, le tengo gratitud a mi madre, y el agradecimiento es una acción, no una palabra, no busco coherencia en ello, pero uno sabe ver a quien está agradecido con la vida y quién siente que la vida le debe algo. la vida me ha quitado cosas, pero a mi la vida no me debe nada, yo me debo a la vida y ese desde hace tiempo es mi sendero.
mañana me llegará un libro de Haikus, te regalo éste:
matando
una mosca
lastimé una flor.
Kobayashi Issa
el sentido que le des a lo que aprendas, le dará sentido a lo que vivas, solo se paciente para verlo.
Te ama, te avienta, tu padre el viento.